miércoles 20 de mayo de 2009

Basel, ich liebe dich

De Basel 2009

Esto de "Basel, te quiero" no lo digo yo, lo dice el artista Jean Tinguely, que tenía buenas razones para decirlo, pues convirtió esta ciudad a las orillas del Rín en su estudio de experimentación, en algo así como su propio Valadilène...

Si yo le dijera a Basilea que la quiero, sería porque sufro algo de síndrome de Estocolmo, pues el año pasado, como ya sabéis, las cosas no fueron precisamente fáciles por allí... Me alucina repasar mis posts de entonces y ver que justo antes de marcharme el año pasado, estaba pensándome arrancar un nuevo blog únicamente dedicado a Basilea (algo debo de sentir por ella, porque si no, no se me habría ocurrido tal cosa... O eso, o es que soy directamente estúpida). Está claro que, empezando por la conexión a internet, hubo muchas cosas que no funcionaron, entre otras muchas, mi rodilla derecha, que me pegó un trallazo, supongo que para que no se me ocurriera seguir haciendo excesos: dormir poco, trabajar mucho y comer demasiado, y lo demás, que son cosas que no se pueden contar aquí (no por lascivas, no os creáis, sino por socialmente inadecuadas para alguien que no oculta su identidad en internet).

Ahora que el tiempo ha mejorado, los chulos y las chulapas bailotean el chotis en la pradera de San Isidro y se celebra el festival de Eurovisión, toca volver a las orillas del Rín. Lo sabía desde hace meses, y todavía hoy, que levanto el vuelo, me produce sentimientos encontrados. Por un lado, nunca está mal cambiar de aires y de actividad (y no se puede decir que lo que vayamos a hacer allí no sea interesante -aunque no os puedo contar detalles por el mismo motivo que el año pasado-, de hecho, el trabajo fue una de las cosas que más me satisficieron). Por otro, mi rodilla casi me habla y me recuerda que tengo que tomármelo con calma dentro de lo posible, tengo que tratar de descansar, de tener mis ratitos para mí misma... ¡¡¡¡No te preocupes rodilla, que ya mismo te voy a meter dentro de la rodillera y de ahí no sales hasta que a mí se me pase la inseguridad!!!!

Me ha costado muchos meses volver a confiar en ella (en mi rodilla, no en Basilea), y no sé qué sentiré al volver a poner el pie en el aeropuerto que el año pasado abandoné en silla de ruedas, después de haber pasado una semana cuando menos accidentada, para después pasar un verano de mierda, encerrada en casa, sólo saliendo para ir al médico o hacer rehabilitación, hasta que por fin nos escapamos a Estados Unidos...

Por suerte, y para poner una nota positiva a mis temores (rodilleros y de resistencia propia), sé que este año sí tendré conexión a internet (aunque primero quiero verla con mis propios ojos antes de tirar ningún cohete) y además, no viajo sola, porque mi bici dahoncita se viene conmigo, lo cual me ayudará sin duda a mitigar la envidia que sentía el año pasado cuando veía a los suizos yendo que aquí para allá en las suyas... Ahora estoy nerviosa, porque no sé si llegaremos (la bici, la rodilla y yo) enteras a Basilea y nos mantendremos allí ídem, pero trataré de mantener todo lo posible mis buenas intenciones y una buena disposición social que mi ermitaño trabajo aquí no me obliga a desarrollar habitualmente.

Pues no me queda mucho más que decir aparte de:

¡Allá voy, Basilea (noch einmal)!

lunes 18 de mayo de 2009

The Bridge Project II


Esperé a que llegara el segundo martes con impaciencia, porque tocaba Shakespeare con Cuento de invierno, que sabía que no me decepcionaría... Y no lo hizo, la verdad. Sigo pensando que los actores anglosajones comprenden mejor la ironía socarrona de Shakespeare y la hacen suya con más facilidad. En una de esas comedias shakespearianas muy al estilo Lope de Vega, en las que todo queda atado y bien atado al final (casi todo el mundo sabe que en los dramas shakespearianos se muere hasta el apuntador, pero no muchos saben que en sus comedias, todos acaban casaísimos y felicísimos).

Como os digo, el resultado fue maravilloso: la puesta en escena era sencilla, pero muy pensada y efectiva y los actores brillaron en su máximo esplendor. La idea del montaje era simple como el reparto de actores estaba desigualmente distribuido entre americanos y británicos y la obra de Shakespeare se divide en dos actos y dos lugares ficticios llamados Sicilia y Bohemia, Mendes opta por convertir la corte siciliana en una austera corte británica y el país de Bohemia en algo parecido al Lejano Oeste americano... Así contado parece una locura, pero es la magia del texto de Shakespeare y la genialidad de los actores que lo interpretan lo que hace que funcione.

Con respecto a los actores, tengo que decir que por suerte, Rebecca Hall logró convencerme mucho más con este papel suyo de reina Hermione, abatida por los celos de su rey. Consiguió imprimirle una fuerza de la que Varia, su personaje en El jardín de los cerezos carecía. Simon Russell Beale hacía de Leontes, su celoso marido, en un despliegue de locura al más puro estilo Otelo. Pero el que nos dejó a todos con la boca abierta fue Ethan Hawke, que sacaba a la luz su faceta más cómica con el personaje de Autólico, un truhán bohemio que se dedicaba a estafar a todo el mundo: cantó, tocó la guitarra y bailó y nos hizo reír a carcajadas...

En fin, que fue todo un gustazo asistir a ambas representaciones, que nos dejaron con ganas de más... Vamos, si en ese momento nos llegan a decir que nos ponen una obra diferente cada semana del año, ¡yo creo que habríamos firmado allí mismo para ir a verlas todas!


[Fotos: 1) Portada del programa de The Bridge Project, 2) Rebecca Hall interpretando a Hermione, la reina de Sicilia, 3) Un magnífico Ethan Hawke en pleno despliegue de sus habilidades artísticas, cantando con ese vozarrón que tiene, 4) Tobias Segal, el pastor e Ethan Hawke el truhán Autólico.]


domingo 17 de mayo de 2009

The Bridge Project I

Dedicado a Alba también.

¡Vaya! ¡Parece que todos los posts que escribo ultimamente tienen que ir dedicados a la misma persona!

Pues sí, efectivamente si no llega a ser por Alba, este post y el siguiente no serían posibles. Y es que nuestro mes de abril ha tenido mucho teatro gracias a que ella tuvo la rapidez de lanzarse a comprar las entradas para The Bridge Project, el proyecto teatral organizado por Sam Mendes (director de las dos obras que fuimos a ver) y Kevin Spacey.

Como la canción de Sting, Mendes es un británico en Nueva York y Kevin Spacey, a su vez, es el director teatral del teatro Old Vic de Londres, o sea, que ha cruzado el charco en sentido contrario... Y básicamente en eso se resume la experiencia del The Bridge Project, un puente de productores, actores y creativos anglosajones de ambos lados del charco atlántico, colaborando en una iniciativa conjunta para demostrar que el idioma común, al margen de los acentos, une más que separa...

En los últimos años, siempre nos hemos apuntado a estas iniciativas de teatro en inglés... Siempre que hemos podido, hemos ido a ver a la Royal Shakespeare Company, que desde hace unos años, es una asidua del Teatro Español (hace dos años vimos a un arrollador Ralph Fiennes en Julius Caesar y el año pasado trajeron Cymbeline).

Este año se nota que el Español se va diversificando gracias esta nueva iniciativa transatlántica, que ha sido de lo más interesante, con un reparto que nos producía mucha curiosidad, empezando porque dos de los papeles protagonistas eran de Sinéad Cusack, que para nosotras probablemente siempre será Mrs. Thornton, la madre del macizo Mr. Thornton de la miniserie de la BBC North & South, y bueno, esposa de Jeremy Irons, para más señas. Luego, por supuesto, venían otros actores aún más conocidos, como Ethan Hawke o Rebecca Hall (Vicky, amiga de Cristina en Barcelona) y otros mucho menos, como Simon Russell Beale o Josh Hamilton...

El primer martes fuimos a ver El jardín de los cerezos (inexplicablemente traducido en los subtítulos como "el huerto de los guindos", pasándose por el forro toda convención histórico-literaria). Yo ya tenía ganas de ver una obra de Chéjov, pues no había visto ninguna y me gustó, aunque me quedé con la sensación de que los actores anglosajones, aunque son magníficos, no le hacen toda la justicia que se merece a este autor ruso...

Después, he estado leyendo algunas cosas interesantes en internet sobre la obra. Por lo visto, cuentan en la Wikipedia que Chéjov concibió El jardín de los cerezos como una obra en tono de comedia, en la que rescataba ciertas experiencias de su niñez, cuando su madre se vio obligada a vender ciertos terrenos que habían pertenecido a su familia desde hacía generaciones. Chéjov desarrolló la obra a lo largo de varios años, durante los cuales se estuvo recuperando de una tuberculosis en el campo, lo cual influyó en la visión que refleja en la obra de la naturaleza que lo rodeaba. Una de las cosas que más le satisfacían a Chéjov era el título de su obra, que terminó en octubre de 1903. La envió inmediatamente al Teatro del Arte de Moscú, donde tendría lugar su estreno. Tres semanas después de que se la enviara a Stanislavski, que era el encargado de montarla, Chéjov descubrió en los ensayos que el afamado director le había dado una pátina trágica a su obra, imposible de enmendar. Además, habían sustituido la palabra "huerto" (jardín en la versión española) por "plantación" (que sonaba mucho más "bolchevique")... ¡Menos mal que consiguió arreglar eso por lo menos!

Esto me hizo comprender muchas cosas del montaje que habíamos visto... En todo momento, tuve la incómoda sensación de que no sabía si estábamos viendo una tragedia, una comedia o algo a medio camino entre las dos cosas (¡al final, era eso!). Además, creo que una de las equivocaciones de este montaje en particular es que el jardín de los cerezos, al que se hacen referencias constantes a lo largo de toda la obra casi como si él mismo fuera un personaje más, con todo el simbolismo de lo que su destino supone, no estaba lo suficientemente presente en los decorados, en torno a los personajes, que se limitaban a mirar hacia el patio de butacas contemplando el infinito, como si vieran los cerezos entre el público...

Por lo demás, en cuanto a las actuaciones individuales, Simon Russell Beale me gustó muchísimo, Ethan Hawke no estaba mal (me impresionó sobre todo su chorro de voz... ¡¡¡¡Qué peaso de voz, madre mía!!!!), aunque el personaje del eterno estudiante que interpretaba era un poco soseras, la verdad... Y por supuesto, Sinéad Cusack estaba que se salía, aunque también es cierto que su personaje de aristócrata que ha dilapidado su fortuna era el más agradecido y Rebecca Hall me pareció muy sosa y seca, aunque su personaje de Varia, con ese carácter monjil que tenía, tampoco ayudaba, así que no me dio demasiada buena espina, aunque prometí esperar a ver la segunda obra para juzgarla.

En el siguiente post, os contaré qué me pareció el segundo montaje, Winter's Tale de Shakespeare.



[Fotos: 1) El reparto de actores principales junto con Sam Mendes, el director de las dos obras, en la presentación del Teatro Español en Madrid, 2) Sam Mendes y Kevin Spacey, los creadores del proyecto, 3) Ralph Fiennes en Julius Caesar, 4) Sinéad Cusack en su papel de aristócrata venida a menos, 5) Ethan Hawke, el estudiante Trofímov, 6) El reparto al completo de El jardín de los cerezos.]


jueves 14 de mayo de 2009

Pasión por Mr. Darcy



El domingo pasado fui al cine en compañía de Alfie y el Copépodo, porque el primero me propuso participar en la sección de su blog "Vamos al cine con..." (una servidora, en este caso) para ir a ver Génova, la última película estrenada en España de Michael Winterbottom.

Alfie me eligió, creo que ya tenía ganas, porque Colin Firth coprotagoniza la película con Catherine Keener. Supongo que los que me conocéis, sabéis qué tipo de pasión irracional despierta en mí Colin Firth... Probablemente, los que no sepáis de él, no os lo expliquéis demasiado: seguramente os parezca un actor no especialmente guapo ni especialmente brillante y que ha protagonizado películas (al menos, la estrenadas en España) que no son espectacularmente buenas... Seguramente en todo esto tengáis razón, sobre todo porque sus personajes se ven indefectiblemente influidos por esa aburrida voz de doblaje que le han colocado en español, que nada tiene que ver con su maravillosa y sensual voz natural.

En fin, eulez me echaba en cara que no me he parado a explicar nada sobre mi obsesión por Colin Firth en los comentarios del post + vídeo que ha elaborado Alfie (que me ha encantado, yo, que siempre suelo salir fatal en fotos-vídeos, pues me veo bastante como soy yo, que es de agradecer), uniendo mis comentarios al trailer de la peli... La verdad es que por un momento, pensé en explicarlo, pero me dio miedo estar hablando doscientas horas sobre Mr. Darcy, ¡que tampoco era plan!

¿Y quién es Mr. Darcy? Ah, esto también daría para páginas y páginas y posts y vídeos... Intentaré ser concisa a riesgo de frustrarme. Allá por 1995 (cuando yo no tenía ni pajolera de inglés), Colin Firth protagonizó una miniserie de la BBC que llevaba a la pantalla Pride & Prejudice, la novela cumbre de Jane Austen. El protagonista masculino de la novela es el altivo Mr. Fitzwilliam Darcy, protagonizado por un Colin Firth mucho más joven y con el pelo teñido de oscuro para satisfacer la imaginación de millones de lectores. Sólo puedo decir que la adaptación es maravillosa: todo está cuidado con mimo y precisión y tanto Jennifer Ehle (que es una actriz estupenda) como Colin Firth hacen unos papeles fantásticos.

Dos años después de su estreno, mi amiga Alba pasó el verano en Inglaterra, justamente cuando reponían la serie por la tele. Al verla, se quedó maravillada con aquel Mr. Darcy. Yo la acompañé al verano siguiente y pude ver la versión de Pride & Prejudice de 1940, protagonizada por Laurence Olivier... Tengo que reconocer que enterarme, no me enteré de mucho (mi inglés estaba demasiado verde por aquel entonces), pero ya tenía el germen janeaustiano en mí.

Al volver a España, me costó un poco leer la novela. La empecé un par de veces hasta que finalmente arranqué y cuando por fin lo hice, no pude parar. Le rogué a Alba que me prestara sus VHS (sí que somos viejunas, sí) de la miniserie de la BBC, y en un fin de semana me la vi tres veces seguidas.

Desde entonces (y ya la cosa supera los diez años... OMG!), mi pasión por Mr. Darcy/Colin Firth no ha disminuido un ápice. Ésta es la explicación de que cualquier película en la que él esté tiene un plus para mí... En el fondo, siempre que vamos a verle al cine, es como si buscáramos al Mr. Darcy de 1995 que nos apasionó en su momento y nos sigue apasionando cada vez que lo vemos.


Post dedicado a Alfie y a Alba (¡cómo no!)



viernes 24 de abril de 2009

Actualización

De Ripollés - Universo Urbano


Good news, everyone!!!!

Ayer estuve otra vez en el Retiro ¡¡¡y me encontré que todavía están expuestas las estatuas de Ripollés hasta el 10 de junio!!!

No sé si fue que a mi me bailó el mes cuando lo miré la última vez o que han decidido prolongar la exposición, pero en cualquier caso, la buena noticia es que todavía tenéis la oportunidad de pasaros si os apetece ver las esculturas de las que ya os hablé.

¡¡¡Contadme a ver qué os parecen si vais!!!

miércoles 15 de abril de 2009

Dr. Manhattan's manhood

Sí, señoras, señoritas, caballeros. Sí, este post trata precisamente de eso: del miembro viril del Doctor Manhattan, el personaje central de Watchmen.


Y es que esta semana por fin, Eulez y yo terminamos el cómic... Que no es que nos lo hayamos leído por ver la película, más bien ha sido todo una coincidencia en el tiempo: mientras estábamos en septiembre en Estados Unidos, Eulez quiso comprárselo, yo le dije que no se lo comprara porque se lo regalaría por Navidades... Y Amazon retrasó las Navidades hasta mediados de febrero ni más ni menos, porque la edición que yo había elegido de Watchmen se retrasó en salir...

En fin, todo esto no viene al caso, lo que sí viene es que finalmente ayer fuimos a ver la sonadísima adaptación cinematográfica, que tantos ríos de tinta ha vertido por internet... ¡¡¡Nos hemos pasado un mes pensando que nos iban a "espoilear" la historia en cualquier momento!!! Por suerte, no ha sido así y hemos conseguido terminar de leer felizmente e ir a ver la película pa comparar a gusto uno y otra sin mayores presiones.



Puestos a hablar de Watchmen, me veo ante el problema de que es difícil opinar sin destripárselo a quiénes no conozcan la historia, pero voy a tratar de incidir en algunas cosas que me han gustado de la versión escrita y de la película (de ahí el título del post), sin desvelar nada de la trama.

Sin entrar en detalles, el cómic me dejó un sabor agridulce cuando lo terminé: algunos capítulos me parecieron brillantes (sobre todo el primer tercio y, en particular, la historia del Doctor Manhattan) y otros me parecieron soberanamente aburridos (Seguramente, al decir esto me ganaré los odios de los incondicionales, pero: ¡madre mía, qué pestiño es el rollo del pirata!).

Por suerte, la película ha logrado reconciliarme con esta historia, darle forma más allá de la mera disquisición pseudofilosófico-política; algo que últimamente no suele hacer el cine, sobre todo el de superhéroes (X-Men 3 y Spiderman 3 son algunas muestras de como la cosa puede degenerar hasta niveles insospechados... Por no hablar de otras, tipo Daredevil, que directamente son carne de serie B.)

Bueno, he aquí lo que tengo que decir de la película: me gusta su enfoque. Me gusta que sea fiel al cómic en lo que tiene que serlo y desmarcarse cuando toca, cuando la trama del cómic se vuelve inverosimil o directamente aburrida. Y entrando en detalles, me gusta (ahora voy al meollo del asunto) el tratamiento que se le da al sexo (estético y más realista de lo normal en el cine al que estamos acostumbrados), a la violencia (descarnada, sin medias tintas pero sin grandes alardes) y a los desnudos, en particular, por supuesto, los masculinos.

Ya era hora de que en el cine se empezara a ver un trato un pelín más igualitario con estas cosas, hombre ya. (Que tampoco es que haga falta: mira tu Hugh Jackman de Lobezno, por ejemplo... Casi mejor que éste no se desnude. Está mejor embutido en cuero) Parece que a nadie le sorprende que las tías se despeloten en las películas y enseñen unas tetorras monstruosas, por poner un ejemplo. Pero eso sí, que el Doctor Manhattan, que es un personaje que si no va desnudo casi no se entiende, esté bien dotado el muchacho, pues a muchos (tíos) los pone en pie de guerra, porque ven (¿por qué?) amenazada su virilidad (efectivamente, muchachos, no ya es sólo que no tengáis el estupendo y circuncidado pene de a palmo del Doctor Manhattan, sino que vosotros NO podéis manipular la materia, tener veinte manos o viajar a Marte, entonces... ¿Para qué tratar de compararse?). Sí, sí, queridos, podéis argumentar que en el cómic, el Doctor Manhattan tiene unas proporciones más armónicas, más parecidas al David de Miguel Ángel (que sería lo lógico, por otra parte, porque seguro que es más cómodo llevarlo chiquitito, si luego le puedes dar el tamaño que tú quieras cuando la ocasión lo requiera). Pero yo insisto en que si las tías aparecen con unas medidas a veces de lo más exageradas, y a todo el mundo le parece de perlas, ¿por qué no ellos? (Que tampoco es que el hombre parezca un modelo de culturismo o tenga un pene que le cuelgue hasta la rodilla. Eso tampoco. Después de los gritos en el cielo que había leído por ahí, me imaginaba algo así...)

Lo que sí me ha sorprendido en el cine, ha sido que algunos comentarios de disgusto no provenían por parte de hombres (eso sí, ellos eran principalmente los que se reían socarronamente, como si tuvieran todos quince años, ante algunas escenas de sexo y cosas parecidas), ¡sino de mujeres! En particular, una de ellas ha comentado, en tono molesto a su acompañante: "¡Ya está enseñando el culo otra vez!"... Ejem. Cuando Espectro de Seda enseña cacha no oí que te quejaras, nena. Esto demuestra que muchas veces, el complejo viene, sí, por parte de ellos, pero ellas son las que ponen el cerrojazo de la mojigatería y el machismo femenino (que es mucho peor que el masculino, porque se perpetua que da gusto).

Pero bueno, más allá de consideraciones estéticas, el Doctor Manhattan es sin duda alguna, mi personaje favorito de Watchmen (aunque Rorschach también mola). Si el cómic ahonda en su faceta más divina y extraterrenal, la película rescata su lado más humano, esa humanidad dentro de lo omnipotente que lo hace totalmente irresistible.



Por cierto, que no soy yo la única que se preocupa de los atributos del Doctor Manhattan: en la página web de la cadena SciFi, desvelan que en la versión del director, se pueden disfrutar de más escenas de desnudos frontales del muchacho azul (en particular, algunas de Marte que Eulez echó de menos). Literalmente, en palabras del director del filme, en algunas de las escenas cortadas, "se bambolea como el badajo de una campana". No creo que hagan falta más comentarios.

Pues eso, hala, todos a ver y a leer Watchmen, pero ya.


[Fotos escamoteadas del internés: 1) El nacimiento del Doctor Manhattan, 2) Lo mismo pero en la peli (¿es mi imaginación, o en la foto han difuminao el "asunto"? En la peli sí que se veía...), 3) La portada de la edición del cómic que POR FIN nos llegó, 4) Primera aparición del Doctor Manhattan en el cómic, 4) Ésta es una de mis fotos favoritas: ¿mola o no mola el Dr. Manhattan-lego?, 5) Ésta fue la primera imagen que vi por internet de él... Al principio no me convenció mucho, pero luego es cierto que guarda un gran parecido con la expresión del dibujo, 6) Uno de los puntos álgidos del cómic: el Doctor Manhattan en Marte.]



sábado 11 de abril de 2009

El universo urbano de Ripollés

De Ripollés - Universo Urbano


El miércoles pasado, mi amiga Belén y yo fuimos al Retiro a comer (primero pensábamos llegar hasta allí en bicicleta, pero luego nos entró la vaguería y acabamos yendo en metro).

Como me contó Belén, su abuela siempre decía que Madrid es una ciudad especialmente bonita cuando hace sol. Supongo que eso se puede aplicar a casi cualquier ciudad, lo que pasa es que hay algunas (y se me ocurren unas cuantas) que no ven el sol demasiado a menudo, y ya se han acostumbrado a ello. A Madrid le pasa que en muchos aspectos es una ciudad de contrastes, así que cuando hace sol es preciosa y cuando se encapota el cielo, puede llegar a ser un lugar más bien deprimente.

De Ripollés - Universo Urbano


En eso, el miércoles tuvimos suerte, porque lucía un solecito maravilloso y no hacía excesivo calor, que es también lo bueno que tiene la primavera en Madrid (aunque últimamente estamos padeciendo un tiempo un poco loco...): es la mejor época para venir a hacer turismo, porque no te torras con el calorazo de agosto ni te congelas en los fríos eneriles.

Pues en esas estábamos, habíamos quedado en la entrada del Retiro que da a la plaza de la Independencia, la de la Puerta de Alcalá, cuando al entrar en el parque nos encontramos una extraordinaria sorpresa de esas que a veces surgen en cualquier esquina de nuestra castiza villa: a lo largo de la Avenida de Méjico, que es así como se llama el paseo arbolado que se adentra en el Retiro desde la Puerta de Alcalá hasta el Estanque, había una curiosa exposición de estrambóticas esculturas del conocido artista castellonense Juan Ripollés. Bueno, en realidad, yo no sabía nada de este artista hasta el miércoles pasado, pero sus esculturas me han encantado: tanto las de bronce como las de colorines de cristal de murano.

De Ripollés - Universo Urbano



Lo primero de lo que me acordé al ver aquellas esculturas fue de otras muy sugerentes que Eulez y yo vimos en Basilea el año pasado, a las puertas de Art Basel. No me había parado a investigar de quiénes eran las cabezas hechas de barro de aquellos monstruos simpáticos con las que nos topamos en esa lluviosa tarde de Eurocopa el año pasado delante de la famosa muestra de arte, pero mirando un poquillo en internet, he averiguado que eran de un artista suizo llamado Ugo Rondinone.



Al principio, como os digo, pensé que podían ser del mismo autor, pero luego he rescatado las fotos de Basel y me he dado cuenta de que el estilo de Ripollés es muy diferente, más colorista, más simpático e ingenuo... También recuerdan un poco sus esculturas a las del suizo Tinguely, del que ya os hablaré en otra ocasión.

He estado leyendo un poco sobre este artista de 77 años, cuya apariencia es un cruce entre Dalí y, como dice su biografía, un monje franciscano. Por lo visto, cuando nació en Castellón, allá por 1932, su madre murió en el parto, así que lo adoptó una familia pobre y durante la posguerra se dedicó a trabajar y a cuidar de sus hermanos. Todavía siendo niño, entró a trabajar en un taller de pintura industrial y básicamente fue pintor de brocha gorda durante una larga época, incluso después de emigrar a París, donde pasó hambre hasta que consiguió realizar su primera exposición artística en el año 58.

De Ripollés - Universo Urbano


A Belén y a mí nos encantaron las esculturas, sobre todo la más grande, que nos recordó al espantapájaros del Mago de Oz, y nos lo pasamos pipa haciendo las fotos, que podéis ver en este álbum. Ya entonces adivinamos que el artista tenía que ser valenciano o algo por el estilo, porque algunas de las esculturas tenían cabeza de paella. Por su página web también me he enterado de que Ripollés no sólo ha hecho esculturas, sino que también tiene pinturas, grabados, murales, joyas, vestidos y hasta un precioso edificio estilo Gaudi en el Grao de Castellón, con un sol gigantesco que extiende sus rayos como brazos por la fachada azul brillante.

¡Espero que os gusten las fotos y este pequeño postito, homenaje a Ripollés! (Lástima que la muestra del Retiro ya haya terminado: se acabó ayer, viernes 10 de abril.)

De Ripollés - Universo Urbano


[Fotos: ¡Podéis ver todas las demás en mi álbum de Picassa! 1) La estatua gigante que estaba al final de la avenida. A nosotros nos recordaba al espantapájaros que quería un cerebro, pero en realidad, se titula "Niño sol", 2) Ésta se titula "Generosa", 3) La estatua llamada "Pensador" y una servidora (me encantó ésta. Una de mis favoritas), 4) Cabezas de monstruos (Monsterheads) de Ugo Rondinone frente al Art Basel del año pasado, 5) Estatua titulada "La reina", 6) La cabeza de la estatua titulada"Encantadora" ¿es o no es una paella?]