miércoles, 24 de enero de 2018

La ejecución de una anarcofeminista (24 de enero de 1911)

Kanno Sugako
Fuente: Wikipedia

Hace 107 años, la escritora anarcofeminista Kanno Sugako fue colgada por haber conspirado para atentar contra el emperador Meiji. Ella fue la primera y única mujer condenada a muerte por alta traición en la historia de Japón, y su ejecución, que fue la última tras las de sus compañeros, consistió en que la hicieron sentarse en el suelo, le colocaron dos finas cuerdas alrededor del cuello y retiraron la plancha del suelo. Tardó 12 minutos en morir.

Víctima de violación en el seno de su familia cuando tenía catorce años, Kanno encontró consuelo y apoyo leyendo a autores socialistas y anarquistas. Con diecisiete años, se casó para poder escapar de su angustioso núcleo familiar. Muy pronto, comenzó a escribir tanto artículos periodísticos como ficción y no ficción, y demostró ser una autora prolífica.

Tras involucrarse en una serie de protestas y manifestaciones anarquistas, Kanno conoció a Shusui Kotoku, un famoso anarquista. Juntos, comenzaron a editar un periódico. Convencidos de que las protestas no violentas no tendrían ningún efecto, fabricaron una bomba para atentar contra el emperador, pero el camarada que les guardaba el artefacto los delató.

Tanto ella como varios de sus compañeros fueron acusados y condenados a muerte por ahorcamiento, entre ellos, Kotoku (cuyo apellido puso nombre a todo el proceso, pues se le consideraba el ideólogo del atentado). En 2010, la ejecución de Kanno Sugako volvió a ser noticia, pues se halló un mensaje en clave que le escribió a un conocido, Sugimura Sojinkan, en el que le rogaba que investigara el asunto concienzudamente y que le procurara un abogado a Kotoku, que, según ella, no sabía nada de la bomba. 

Para más información sobre la historia de Kanno Sugako, parece ser que el volumen Treacherous Women of Imperial Japan: Patriarchal Fictions, Patricidal Fantasies de Helen Bowen Raddeker habla sobre ella y otra conocida revolucionaria japonesa, Kaneko Fumika.


Kanno Sugako dibujada por Lucy Valkury


martes, 23 de enero de 2018

La voz que derrotó al silencio (23 de enero de 1976) (8) (9) (10)

Paul Robeson en los años treinta
Fuente: Wikimedia Commons


Detrás de un potentísimo chorro de voz, se escondía literalmente un gigante: Paul Robeson, un hombretón de 1,91 cm, no solo fue cantante y actor, sino también deportista, abogado y activista de los derechos civiles.

Hijo de un pastor presbiteriano (exesclavo escapado de una plantación sureña) y una cuáquera defensora del abolicionismo, Robeson nació en 1911. Era un estudiante excelente y consiguió una beca para estudiar derecho en la Universidad Rutgers, siendo el tercer alumno negro en estudiar allí (el único en su época). Participó en el club de debate, formaba parte del equipo de fútbol americano, participaba en muchos otros deportes, era miembro de varias hermandades y fue nombrado alumno más destacado de su promoción cuando se graduó.

En 1921 se casó con su novia, Eslanda Goode, que lo animó a desarrollar su talento actoral y llegó a convertirse en su representante. Su carrera como abogado duró poco debido al racismo imperante y en 1922 puso fin a la de jugador de fútbol profesional. A partir de ese momento, se dedicó a cantar y a actuar, participando en algunas películas que le reportaron muchísimo éxito. A finales de los años veinte, se trasladó con su familia a Inglaterra, donde estuvo trabajando durante varios años en el teatro.

Siempre que pudo alzó la voz contra las injusticias que en aquellos años tuvieron lugar en el mundo, no solo relacionadas con la situación de los afroamericanos en su país de origen. La Guerra Civil española marcó para él un punto de inflexión y, a raíz de ello, se convirtió irremediablemente en un acérrimo activista político. En 1937, pronunció una de sus frases más célebres:

Los artistas tenemos que optar por luchar a favor de la libertad o de la esclavitud. Yo ya he tomado mi decisión. No tenía alternativa.

Participó en diferentes esfuerzos para recaudar fondos para el bando republicano durante la Guerra Civil Española y en 1938 estuvo en España y cantó para las tropas republicanas en Tarazona. Más tarde, los supervivientes del Batallón Lincoln formado por voluntarios estadounidenses lo nombraron miembro honorario de los veteranos del batallón.

Después de pasar una temporada en la Unión Soviética, los Robeson regresaron a Estados Unidos tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Allí, Robeson actuó en unas pocas películas más, pero dejó de hacerlo porque consideraba que los papeles ofrecidos a los negros eran degradantes. Tomó parte en muchísimas protestas sociales: promovió las leyes antilinchamiento y participó en la lucha obrera. A partir los primeros años de la década de los cincuenta, se desarrolló una campaña de desprestigio contra él y se le incluyó en la lista de actividades antiamericanas de la comisión McCarthy. Durante la Guerra Fría, no gozó de la buena acogida que siempre había tenido por sus simpatías por la Unión Soviética. Durante la última época de su vida, padeció muy mala salud, hasta que, finalmente, falleció el 23 de enero de 1976 de un infarto en la casa de su hermana en Filadelfia donde residía.

No he podido resistir la tentación de incluir nada menos que tres canciones relacionadas con él en la lista de Spotify de la agenda. Las dos primeras son una muestra de su increíble voz y provienen de dos de los musicales que protagonizó:

8) Ol' Man River, de Jerome Kern y Oscar Hammerstein II, perteneciente al musical Show Boat (en español Magnolia), llevado a la gran pantalla en 1936.



9) La segunda canción es Song of Freedom (en español Un trono por una canción), también de 1936.



10) La tercera de las canciones es una biografía cantada de los Manic Street Preachers, titulada Let Robeson Sing. Me ha parecido un hermoso homenaje, así que la he incluido a última hora:



Por último, me gustaría compartir con vosotros la Oda a Paul Robeson, el poema que le dedicó Pablo Neruda:


Antes él aún no existía.
Pero su voz
estaba allí, esperando.

La luz se apartó de la sombra,
el día de la noche,
la tierra de las primeras aguas.

Y la voz de Paul Robeson
se apartó del silencio.

Las tinieblas querían sustentarse.
Y abajo crecían las raíces.
Peleaban
por conocer la luz
las plantas ciegas
el sol temblaba, el agua
era un boca muda,
los animales iban transformándose:
lenta, lentamente
se adaptaban al viento
y a la lluvia.

La voz del hombre fuiste
desde entonces
y el canto de la tierra
que germina,
el río, el movimiento
de la naturaleza.

Desató la cascada
su inagotable trueno
sobre tu corazón, como si un río
cayera en una piedra
y la piedra contara
con la boca
de todos los callados,
hasta que todo y todos
en tu voz levantaron
hacia la luz su sangre,
y tierra y cielo, fuego y sombra
y agua,
subieron con tu canto.

Pero
más tarde el inundo
se oscureció de nuevo.
Terror, guerra y dolores
apagaron la llama verde,
el fuego de la rosa
y sobre las ciudades
cayó polvo terrible,
ceniza de los asesinados.
Iban hacia los hornos
con un número
en la frente
y sin cabellos,
los hombres, las mujeres,
los ancianos, los niños
recogidos
en Polonia, en Ucrania,

en Amsterdam, en Praga.
Otra vez
fueron tristes
las ciudades
y el silencio
fue grande, duro,
como piedra de tumba

sobre un corazón vivo,
como una mano muerta
sobre la voz de un niño.


Entonces tú,
Paul Robeson,
cantaste.

Otra vez
se oyó sobre la tierra
la poderosa voz
del agua sobre el ruego,
la solemne, pausada, ronca,
pura voz de la tierra
recordándonos
que aún éramos hombres,
que compartíamos 
el duelo y la esperanza.
Tu voz
nos separó del crimen,
una vez más apartó
la luz de las tinieblas.

Luego en Hiroshima
cayó todo el silencio,
todo.
Nada quedó:
ni un pájaro equivocado en
una ventana fallecida,
ni una madre
con un niño que llora,
ni el eco de una usina,
ni la voz
de un violín agonizante.
Nada.
Del cielo
cayó todo el silencio
de la muerte.

Y entonces
otra vez,
padre, hermano,
voz del hombre
en su resurrección sonora,
en su profundidad,
en su esperanza,
Paul, cantaste.

Otra vez
tu corazón de río
fue más alto,
más ancho
que el silencio.

Yo sería mezquino
sí te coronara rey
de la voz del negro,
sólo grande en tu raza,
entre tu bella grey
de música y marfil,
que sólo para oscuros niños
encadenados por los amos
crueles, cantas. 
No, Paul Robeson,
tú, junto a Lincoln
cantabas, cubriendo
el cielo con tu voz sagrada,
no sólo para negros,
para los pobres negros,
sino para los pobres blancos,
para los pobres indios,
para todos los pueblos.

Tú, Paul Robeson,
no te quedaste mudo
cuando a Pedro o a Juan
le pusieron los muebles
en la calle, en la lluvia,
o cuando
los milenarios sacrificadores
quemaron el doble corazón
de los que ardieron
como cuando
en mi patria
el trigo crece en tierra de
volcán nunca dejaste
tu canción: caía
el hombre y tú
lo levantabas,
eras a veces
un subterráneo río,
algo que apenas
sostenía la luz
en las tinieblas,
la última espada
del honor que moría,
el postrer rayo herido,
el trueno inextinguible.
El pan del hombre,
honor,
lucha,
esperanza,
tú lo defiendes,
Paul Robeson.
La luz del hombre,
hijo del sol,
del nuestro,
sol del suburbio
americano
y de las nieves
rojas de los Andes:
tú proteges nuestra luz.

Canta, camarada,
canta, hermano de la tierra,
canta, buen padre del fuego,
canta para todos nosotros,
los que viven pescando,
clavando clavos con
viejos martillos,
hilando crueles
hilos de seda,
machacando la pulpa
del papel, imprimiendo,
para todos aquellos
que apenas
pueden cerrar los ojos
en la cárcel,
despertados
a medianoche,
apenas seres humanos
entre dos torturas,
para los que combaten
con el cobre en la desnuda
soledad andina,
a cuatro mil
metros de altura.

Canta, amigo mío,
no dejas de cantar:
tú derrotaste el silencio
de los ríos
que no tenían voz
porque llevaban
sangre,
tu voz habla por ellos,
canta, tu voz reúne
a muchos hombres
que no se conocían.
Ahora lejos,
en los magnéticos Urales
y en la perdida
nieve patagónica,
tú, cantando,
atraviesas sombra,
distancia,
olores de mar y matorrales,
y el oído
del joven fogonero,
del cazador errante,
del vaquero
que se quedó de pronto solo
con su guitarra,
te escuchan.

Y en su prisión perdida,
en Venezuela, Jesús Faría,
el noble, el luminoso,
oyó el trueno sereno
de tu canto.

Porque tú cantas
saben que existe el mar
y que el mar canta.

Saben que es libre el mar,
ancho y florido,
y así es tu voz, hermano.

Es nuestro el sol. La tierra
será nuestra.
Torre del mar, tú seguirás
cantando.

lunes, 22 de enero de 2018

Un perro del infierno anda suelto (22 de enero de 1935)

Aung San y el sindicato estudiantil birmano
Fuente: Dvd

Esta es otra de las efemérides que no encontraréis en la agenda. Habla de la expulsión de los líderes estudiantiles birmanos Aung San (padre de la polémica Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi) y U Nu en uno de los primeros movimientos anticolonialistas en Birmania en pos de su independencia de la dominación británica. 

Aung San y U Nu se negaron a dar el nombre del autor de un artículo nacionalista, publicado en la revista estudiantil Oway, que criticaba a los británicos (el autor resultó ser el escritor Nyo Mya), lo que supuso la expulsión de ambos de la universidad Rangoon y desencadenó una huelga estudiantil por todo el país más tarde ese mismo año.

El artículo, titulado Un perro del infierno anda suelto, decía así (traducido por una servidora):

Un perro del infierno anda suelto

Se ha escapado de Awizi un demonio en forma de perro negro. Durante su breve paso por la tierra, ha sido fundamentalmente objeto de odio y abominación universales y castigado a la condenación eterna por traición, robo, arrogancia, conspiración, mojigatería, sadismo, grosería, vulgaridad, etc. Canalla chulesco con pretensiones amistosas sobre varias alegres mujerzuelas baratas de una conocida pensión, también buscó frenéticamente la popularidad, simulando interés en juegos, conciertos, asociaciones, etc., amenazando al público con su presencia no deseada, a pesar de ser recibido en todas partes, exactamente igual que la viruela. Sus únicos rasgos distintivos son unas abominables úlceras venéreas en el cuello y bubones provocados por haber copulado con su propia esposa. Quien lo encuentre, por favor, que lo mande de una patada de vuelta al infierno.

Yamamin.


Evo (22 de enero de 2006)

Evo Morales Ayma
Fuente: Mi Bolivia amada

Esta efeméride nos queda muy cerquita, tanto en el tiempo como por proximidad lingüístico-cultural. ¿Quién no recuerda al hombre dentro del jerséi de lana de alpaca o chompa más famoso del mundo?



Evo Morales ha sido presidente de Bolivia durante los últimos 12 años y es la persona que más tiempo ha ocupado el cargo. Su advenimiento fue un acontecimiento insólito, pues se trataba del primer presidente indígena de Bolivia. Queda la duda de si el año que viene se considerará válida su candidatura para que pueda volver a presentarse a las elecciones una vez más.

En 2014, Evo Morales presentó su biografía titulada Mi vida, de Orinoca al Palacio Quemado, en la que relata algunos episodios poco conocidos de su ascenso al poder.

Power to the People (22 de enero de 1971) (7)

Yoko Ono y John Lennon
Fuente: Wonalixia

Esta es la semana del año en la que más canciones de la lista de Spotify se acumulan, ¡nada menos que cinco! Empezamos con John Lennon.

El activista y escritor paquistaní Tariq Ali y el historiador británico Robin Blackburn, editores de la revista marxista Red Mole, entrevistaron a John Lennon y Yoko Ono. En los dos vídeos siguientes se puede escuchar la entrevista completa:





De ella, se fraguó la famosa canción Power to the People, grabada por John Lennon y the Plastic Ono Band al mismo tiempo que el álbum Imagine, pero publicada como sencillo en marzo de ese mismo año. Ya habían cantado los Beatles en 1968 sobre la revolución en Revolution, canción en la que Lennon expresaba sus dudas acerca de una revolución violenta. En Power to the People, parece que su actitud por la revolución (¡y también su opinión por Mao Zedong!) había cambiado perceptiblemente. Power to the People se asienta sobre tres pilares: anima a los revolucionarios a salir a las calles, advierte a aquellos que explotan a los obreros de la que se les viene encima y, por último, advierte también a los obreros revolucionarios de que deben «tratar bien a las mujeres que tienen casa para que puedan ser ellas mismas y también ellas puedan liberarse» como aviso de que la revolución sería feminista o no sería (hablan de ello largo y tendido en la primera parte de la entrevista, hacia el minuto 28:30).

Este grito de protesta reclamando el poder para el pueblo ya había sido empleado anteriormente, durante los sesenta, por los Panteras Negras y por las protestas estudiantiles anti-Vietnam. La canción de Lennon adquiría categoría de cántico, como muchos de los otros temas que publicó durante aquellos años.




Power To The People
Power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people, right on

Say you want a revolution
We better get on right away
Well you get on your feet
And out on the street

Singing power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people, right on

A million workers working for nothing
You better give 'em what they really own
We got to put you down
When we come into town

Singing power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people, right on

I gotta ask you comrades and brothers
How do you treat you own woman back home
She got to be herself
So she can free herself

Singing power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people, right on
Now, now, now, now

Oh well, power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people, right on

Yeah, power to the people
Power to the people
Power to the people
Power to the people, right on

Power to the people
Power to the people
Power to the people

Power to the people, right on


domingo, 21 de enero de 2018

En defensa de la naturaleza (21 de enero de 1935)

Logotipo de la Wilderness Society

Los espacios naturales vírgenes son un remanso alejado del vertiginoso ritmo de nuestra sociedad. Ponen a nuestra disposición lugares en los que podemos desahogarnos del ruido, las prisas y las multitudes que, con demasiada frecuencia, nos constriñen.
Why wilderness? The Wilderness Society

El término wilderness morfológicamente surge en inglés de wild (que etimológicamente proviene del protogermánico y del protoindoeuropeo), es lo salvaje, agreste o no domesticado y alude a todos aquellos espacios naturales no habitados o no modificados sustancialmente por los humanos. 

En enero de 1935, ocho hombres, Bob Marshall, Aldo Leopold, Robert Sterling Yard, Benton Mackaye, Ernesrt Oberholtzer, Harvey Broome, Bernard Frank y Harold C. Anderson, que se convertirían en algunos de los conservacionistas más destacados del siglo, fundaron la Wilderness Society, la asociación ecologista y conservacionista más importante de Estados Unidos.



Para recomendar lecturas inspiradoras relacionadas con este tema no tengo que irme demasiado lejos. Errata Naturae tiene una fantástica colección de libros salvajes bajo la divisa de Thoreau (¡ya llegaremos a él, ya!) «Todo lo bueno es libre y salvaje».

Todo lo bueno es libre y salvaje


sábado, 20 de enero de 2018

Amílcar Cabral, uno de los grandes (20 de enero de 1973) (6)

Amílcar Cabral
Fuente: Wikipedia

Volvemos una vez más a África y de nuevo nos toca una de esas figuras inspiradoras de la lucha por la independencia y, por desgracia otra vez, un asesinato de Estado. Amílcar Lopes da Costa Cabral, que nació en Guinea-Bissau de padres caboverdianos, fue el ideólogo del movimiento independentista de Guinea-Bissau y Cabo Verde del dominio portugués. También tuvo contacto con Agostinho Neto y se involucró en los movimientos independentistas angoleños. Ingeniero agrónomo de formación, Cabral pretendía liderar un movimiento independentista pacífico, pero, ante la negativa de Portugal, pasó a las armas y el enfrentamiento con los colonos se convirtió en una guerra de guerrillas. Cabral destacaba como estratega militar, pues comprendió rápidamente que sus guerrilleros no lucharían de buen ánimo si no se alimentaban bien, así que puso en práctica sus conocimientos agrónomos para mejorar las cosechas de los agricultores de los territorios por los que pasaban. Fue asesinado el 20 de enero de 1973. La independencia de ambos países se declaró ocho meses después.

Portada de Les grands de Sylvain Prudhomme


A raíz de la efeméride dedicada a Cabral, quiero compartir con vosotros dos hallazgos que tuve la suerte de descubrir poco antes de traducir la agenda. El primero es la novela del escritor francés Sylvain Prudhomme titulada Les grands (desgraciadamente, aún no traducida al español). Ambientada en Guinea-Bissau en 2012, sigue las andanzas de Couto, antiguo cantante de un importantísimo grupo musical en la década de los setenta en el país, cuya música simboliza el esfuerzo independentista de Cabral (de hecho, muchos de sus integrantes lucharon junto a él). La banda es Super Mama Djombo, que toma su nombre de un espíritu protector al que se encomendaban los guerrilleros independentistas (Mama Djombo). Las canciones del grupo (se pueden escuchar muchas de ellas en YouTube, una de las más famosas es Dissan na mbera), cantadas en un bello criollo de Guinea-Bissau, con sus ineludibles ecos del portugués, son largas composiciones rítmicas con un marcado espíritu reivindicativo. No es sorprendente, pues, encontrar no una sino dos canciones dedicadas a Amílcar Cabral en su discografía. La primera, con el título de Guiné-Cabral, pertenece a la lista de Spotify dedicada la agenda, como no podía ser de otra manera:



La segunda, titulada Amílcar Cabral, chefi di guerra, que dura 18 minutos y medio, es un increíble homenaje al líder independentista, pues hasta incluye una narración de los hechos acontecidos, de su asesinato, de la independencia, etc., todos ellos relatados con esa hermosa sonoridad del criollo.



La novela de Prudhomme, que incorpora a Cabral entre los personajes que se cruzan en el camino de Couto (alias de uno de los guitarristas de la banda, Saturnino Bayo, y protagonista de la novela), constituye un relato que casi parece una de las largas canciones de Super Mama Djombo: con una cadencia rítmica pero pausada, Couto hace un exhaustivo repaso por sus recuerdos, por su presente en declive, por el mundo que vivió y que ya no es, por la suerte de sus compatriotas emigrados, por la luz y el color de Guinea en contraposición con los grises europeos… Gracias a su novela, Prudhomme logra una suerte de justicia poética para los integrantes de Super Mama Djombo, prácticamente desconocidos más allá de las fronteras de Guinea e incluso olvidados dentro de ella (el autor ha llegado a hacer giras literario-musicales con algunos de ellos). También los soldados portugueses, combatientes en una guerra en la que ni siquiera ellos mismos querían participar, han revivido con nostalgia la Guinea que conocieron entre las páginas de Prudhomme (Les grands sí está traducida al portugués). Probablemente, a Amílcar Cabral le habría gustado mucho leerla.