Me pregunto si seré capaz de escribir lo que sigue
sin caer en ningún topicazo. Mira que sé que es difícil, pero lo voy a
intentar. ;-)
Desde que, una buena mañana, me encontré con esto
de aquí
el tiempo ha corrido que se las ha pelado, y yo, la
mayor parte del mismo me lo he pasado hecha una caca con eso que todos me dicen
que «es normal».
—Me mareo, la cabeza me da vueltas.
—Mujer, eso es lo normal.
—Tengo asco, ganas de vomitar.
—Comidas
frecuentes, en poca cantidad, mejor sólido que líquido.
(Os juro que este mantra me lo repite la ginecóloga
cada vez que me ve. Monótono trabajo el suyo de tener que repetir esto mil
veces al día).
—Estoy exhausta, resacosa, sin ganas de nada.
—Nada del otro mundo, ¿ya te han dicho que este
trimestre es el peor? No te preocupes, es normal.
—Me ha salido un cuerno verde en la frente y lunares
multicolores en el culo.
—Nada, nada, eso es normalísimo, le pasó igual a mi
madre/tía/amiga. WTF?
Y no os vayáis a creer que es fácil hacerse a la
idea de que tu barriga es el huésped de un aliencillo minúsculo (aunque oye,
puestos a tener barriga, cosa que yo he tenido siempre —me viene de familia—,
pues si vive alguien dentro, casi como que tienes excusa para sacarla en lugar de
pensar disimularla metiendo el ombligo p’adentro)… Y más extraño aún resulta
sentir ternura por un bichito que empezó por medir 3,3 mm la primera vez que
nos lo enseñaron y ya va por los 5,6 cm.
Y ahora que la cosa se hace cada vez más real (al
mismo ritmo que mi barriga y otras partes de mi cuerpo crecen desmesuradamente
—ya, ya sé que «es normal», copón—), cada vez me hace más ilu. ¿Que por qué?
Pues mira, porque cuando salga de ahí (y no vamos a hablar de
eso-en-lo-que-tú-y-yo-sabemos-que-desemboca-un-embarazo, llámalo
lo-que-tú-ya-sabes, Voldemort o como te dé la gana, pero no me lo mientes),
aprovecharé para leerle muchos cuentos mientras pueda. ¿Que os parece una razón
insustancial? Pues otros tienen razones mucho peores (como si, en los tiempos
que corren, fuera buena idea en cualquier caso perpetuar una especie tan malucha
como la nuestra).
Lo malo es que, claro, de golpe y porrazo estás
atrapada entre dos posturas que se odian a muerte (y, en el caso de uno de los
bandos, casi que con razón). Por un lado, te encuentras con los
anti-niños/embarazos y cualquier cosa que se le parezca, que suelen ser gente
muy quemada con los del otro lado: peña que tiene que soportar que la tía
Felisa y demás familiares les pregunten ese rancio-repugnante: «¿Y tú para
cuándo?» («Para cuando me salga de mis reales partes pudendas, si es que me
sale» hay que decirlo más). Vamos, yo lo entiendo, pero tampoco es que yo tenga
la culpa de que el resto de la sociedad o tu reloj biológico o ambas cosas a la
vez traten de presionarte hasta lo absurdo. Y, además, ponerse radical no hace
sino empeorar la cosa, porque parece que las tías sigamos sin poder hacer lo
que nos salga de las narices, oiga.
Y claro, por otro lado, está el bando de la ñoñería, la idiotez y el magufismo, todos
ellos elevados a la enésima potencia: hasta las funciones corporales más
escatológicas se convierten en tema de conversación cursi e idiota (todo el
mundo lo sabe, pero nadie lo dice: Las embarazadas son petulantes, engreídas,
pagadas de sí mismas o como queráis traducir ese gran concepto de cuatro letras
que es «smug»):
De repente, la sociedad te trata como si, por una
vez en tu vida, estuvieras haciendo lo correcto: algo maravilloso, especial,
casi una obra de arte. En fin, yo no es por desanimar a nadie, pero esto casi
es como sacarse el carné de conducir: todo el mundo podría hacerlo si quisiera,
y sí: hay gente que no quiere.
![]() |
Tyto Alba para El Estafador n.º 55 Ser padres |
Hay que hacer un gran esfuerzo (yo al menos) por passssar
olímpicamente de todas estas mierdas y no tirarte el día entero enumerando las
dolencias que te aquejan (que es lo que llevo haciendo yo desde hace tres meses
:-P)… Por suerte, tengo una buena guía: este libro de Kaz Cooke está genial
para novatos (es algo así como embarazo y Voldemort para dummies: The rough
guide to Pregnancy and Birth. The soundest, sanest, wittiest advice you’ll ever get).
En fin, habrá que hacer un esfuerzo por tener vida
después de la preñez, pero vamos, yo lo único que sé es que me voy a hinchar a
leerle cuentos a este pequeño aliencete de aquí:
Por cierto, ¿tenéis curiosidad por cómo se va a
llamar? El papá mierdecilla os lo explica aquí.